Higiene íntima, delicadeza y respeto de tu bienestar

Escrito por Paul Musset, Farmacéutico | publicado el

Higiene íntima, delicadeza y respeto de tu bienestar

¡Una buena higiene íntima tiene que ser mesurada! ¡Limpieza, sí! ¡Pero sin entusiasmo desmedido! ¿Cómo sentirse bien y proteger el frágil equilibrio de las partes íntimas?

Un entorno naturalmente equilibrado y a la vez frágil

Un PH que varía en función a diversos factores

En la mujer, la zona íntima que se deben asear son los labios mayores, los labios menores, la entrada de la vagina y la parte anal.

Compuesta de piel y mucosas, esa zona tiene tasas de acidez variables en función al lugar. La acidez varía también de acuerdo a la edad: por ejemplo, la vagina de una niña pequeña tiene un PH poco ácido, mientras que a partir de la pubertad y bajo el efecto de las hormonas femeninas, ese PH desciende paulatinamente, o sea, se vuelve más ácido: entre 3.8 y 4.5. Después de la menopausia, se vuelve menos ácido. En cambio, el PH de las partes externas varía más o menos de 5 a 8 (arriba de 7, se habla de un PH básico). El PH sube también durante la menstruación.

Una microbiota natural y específica

Otra particularidad: ¡los habitantes de las partes íntimas son muchos! La vagina alberga una microbiota natural que contiene billones de gérmenes, 90% de su población se compone de lactobacilos. ¡Sí! ¡Son bacterias de la misma familia que las que convierten la leche en yogur! Allí se encuentran numerosas y diversas cepas de lactobacilos. El resto de la microbiota está compuesta de gérmenes como los estreptococos y los estafilococos, levaduras como las candida y muchas más. Los lactobacilos solo mantienen un número reducido de gérmenes, pero en caso de desequilibrio, si esos se multiplican demasiado, pueden volverse patógenos.

Una protección natural

Cuando la flora vaginal está equilibrada, protege de las infecciones en varias maneras. En primer lugar, ocupa el terreno. Luego, bajo el efecto de las hormonas, la vagina produce un moco que contiene glucógeno, a partir del cual las bacterias fabrican ácido láctico y otras sustancias como peróxido de hidrógeno (ingrediente del agua oxigenada) así como otras moléculas, todo ello teniendo un papel antiséptico sobre los “malos” gérmenes.

Los factores de desequilibrio de la flora vaginal

¿Cuáles son los factores que pueden alterar ese frágil equilibrio?

- La toma de antibióticos: algunas mujeres presentan de forma casi sistemática una micosis vaginal después de tratamientos antibióticos, pues destruyen parte de las bacterias buenas dejando lugar a las levaduras.

  • Variaciones hormonales y particularmente el descenso de los estrógenos, por ejemplo al momento de la menopausia. En efecto, los estrógenos favorecen la multiplicación de los lactobacilos. Algunas píldoras pueden también modificar el equilibrio de la flora vaginal.
  • El aseo íntimo demasiado frecuente o usando productos que modifican el PH natural.
  • Las duchas vaginales que diezman la microbiota natural.
  • Algunas enfermedades como el desequilibrio en la tiroides, la diabetes, o incluso algunos tratamientos como la quimioterapia.
  • Los baños prolongados.
  • El cloro de las piscinas.

Otros problemas que pueden afectar las partes íntimas

Los más frecuentes son:

  • Las micosis o candidiasis, debidas a la proliferación de hongos microscópicos;
  • Las vaginosis, debidas a la proliferación de bacterias anaerobias malas, particularmente las Gardnerella vaginalis. Producen sustancias malolientes con nombres sugestivos (cadaverina, putrescina). Esas infecciones son generalmente benignas, pero pueden revelarse peligrosas en caso de embarazo, para el feto;
  • Una infección por tricomonas, parásito que a veces no manifiesta síntoma alguno o casi ninguno. Lo que puede revelar su presencia son pérdidas espumosas abundantes y cierta incomodidad. Es una enfermedad venérea, al igual que la clamidiosis, una infección bacteriana frecuente;
  • Otro problema recurrente: la sequedad vaginal. Es un signo normal de envejecimiento que aparece a menudo después de la menopausia. En efecto, la disminución en la producción de hormonas femeninas reduce las secreciones vaginales naturales que lubrifican la vagina. En consecuencia, puede desencadenarse una sensación de incomodidad, particularmente al momento de las relaciones sexuales.
  • Si los problemas reinciden, sería interesante que hables con tu médico para que te recete unos óvulos de lactobacilos que reconstituyan tu flora vaginal.

¿Cuáles son los gestos de higiene íntima que debes adoptar?

¿Cómo tener una buena higiene íntima? Algunos consejos...

  • Realiza el aseo íntimo una o dos veces al día como máximo, con la mano o un algodón desechable, jamás con un paño, y siempre de adelante hacia atrás.
  • Evita todo lo que favorece la maceración, es decir la combinación de calor, humedad y falta de ventilación. ¡Un traje de baño mojado que mantienes puesto después de la playa, tampones higiénicos que llevas puesto por más de tres horas, el uso permanente de salvaslips son todos factores de riesgo!
  • De ser posible, no lleves nada puesto de noche.
  • Orina después de cada relación sexual.
  • Da preferencia a las compresas en lugar de los tampones.

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¿Y el aseo para los hombres?
La higiene íntima en los hombres es igualmente importante, para evitar desarrollar malos olores, incluso infecciones. Un poco de agua y un producto de aseo sin jabón es suficiente, una vez al día, excepto en caso de sesión deportiva (sudor) o de relaciones sexuales particulares (durante la menstruación, por ejemplo). Las secreciones blancas que se acumulan entre el glande y el prepucio son normales: se trata del esmegma, producido por las glándulas de Tyson ubicadas debajo de la base del glande. Es una mezcla de sebo, que sirve para mantener la película hidrolipídica, y de células muertas. Tendría también un papel de feromona. En exceso, el esmegma puede volverse una fuente de inflamaciones o infecciones, siempre hay que limpiar empujando suavemente la piel del prepucio hacia atrás porque en ese lugar la mucosa es muy frágil. Los hombres circuncidados producen menos esmegma, pues éste es fácilmente eliminado durante el aseo o bajo la ducha. La mujer también produce esmegma: en su caso se acumula alrededor del clítoris, si no se asea con regularidad y en los pliegos.

La clave del éxito, con respecto a la higiene íntima, es lavar las partes superficiales sin tocar la vagina y sin dañar la flora microbiana natural y protectora, usando productos suaves, escogidos con cuidado.

Tres puntos que cabe recordar sobre la higiene íntima:

  • Tus partes privadas tienen su propio sistema de aseo interno, gracias a los fluidos que “hacen la limpieza” y a las buenas bacterias que ocupan el lugar. Cuando todo funciona normalmente ¡no hace falta descomponer el sistema!
  • Calor, humedad y confinamiento: ¡una combinación explosiva que hay que evitar! Es el entorno ideal para desarrollar gérmenes malos. ¡En conclusión, de ser posible, es mejor airear!
  • En la mujer, malos olores en la zona íntima, pérdidas sospechosas, sensación desagradable: es necesario prestar atención a esas señales de incomodidad que pueden revelar un desequilibrio o una infección.
Más sobre el autor
Paul Musset
Paul Musset
Farmacéutico
Licenciado de un doctorado en Farmacia en la Universidad de Reims (Universidad en Francia), Paul Musset es un gran apasionado de la medicina natural y la nutrición deportiva. Te acompañará en "Tu rincón de bienestar y belleza" dándote sus consejos de salud y bienestar.
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